¿Qué tan grande es el aumento de la temperatura? ¿Es para preocuparse?
Vamos a hacer un recorrido por lo que la ciencia nos muestra acerca de la evolución de la temperaturas de la Tierra y su correlación con la mayor o menor presencia de CO2 en la atmósfera.
Es frecuente que aparezca en las conversaciones en torno al cambio climático información errónea o, directamente, falsedades creadas con el propósito de obturar toda posibilidad de un diálogo sensato. Por supuesto, bloquea también cualquier discusión medianamente informada en materia de política climática.
Esto ha venido sucediendo en los últimos años y de manera creciente, me atrevería a decir que ha ocurrido en los últimos 5 años, por poner un número. Este “escepticismo” climático viene empujado por esa corriente alocada de fake news, información distorsionada, teorías conspirativas y charlatanes que buscan poner en duda las evidencias científicas, sea de la naturaleza que fuera.
Este fenómeno afecta a toda la conversación social, y está siendo muy dañino en el caso del cambio climático. Creo que se hace necesario volver a revalidar la información, exponer los datos y poner en valor las buenas fuentes de información y a las instituciones científicas.
Quiero compartir, del modo más sintético que me sea posible, qué es lo que se sabe sobre lo que está ocurriendo con la suba de las temperaturas y su correlación con las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producto de actividades humanas. No pretendo abarcar todos los aspectos del tema climático, solo quiero arrancar por la información más básica, qué está ocurriendo con la temperatura en los tiempos recientes.
(Comentario: Esta nota tiene una actualización con datos de 2025 aquí)
¿Qué está sucediendo con la temperatura del planeta?
El parámetro fundamental que nos permite visualizar la evolución del “calentamiento global” es la temperatura promedio global de la Tierra. Esta temperatura es un promedio de las observaciones provenientes de estaciones meteorológicas, globos meteorológicos, radares, barcos y boyas, y satélites que compilan información de diferentes puntos del planeta.
Recientemente, los medios difundieron que la temperatura global en la Tierra alcanzó un nuevo récord durante el año 2024. Este tipo de noticias inmediatamente genera una ola de reacciones, sospechas y el dato queda atrapado en polémicas absurdas en las redes sociales. Así se debilita la contundencia de la información y la alarma que debería representar la misma. Entonces vamos a verificar los datos que tenemos sobre la mesa.
El siguiente gráfico nos muestra la evolución de la temperatura promedio global anual desde 1880 hasta 20241. Es un gráfico del Goddard Institute for Space Studies de la NASA (GISS NASA). Por lo general, suelo utilizar este gráfico y los datos del Instituto Goddard porque es una buena fuente y, además, la NASA es una institución bastante conocida para el público general.

Esos registros de casi 150 años nos muestran un incremento de la temperatura global muy marcado a partir de la década de 1980. Allí podemos ver que el año 2024 fue un récord histórico, superando al máximo registro del año anterior. Lo que muestra el eje vertical del gráfico es la anomalía de la temperatura asumiendo, en este caso, el valor cero en el promedio de 1951-1980.
Ahora, es importante validar este registro histórico de temperaturas contrastándolo con registros tomados por otros centros de investigación. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) cuando confirmó a inicios de este año el récord de temperaturas del 2024, incluyó en su comunicado una comparación del registro histórico de las temperaturas de seis diferentes fuentes de datos, incluyendo a la NASA2. El resultado es el siguiente cuadro:

Cuando se superponen los seis estudios, puede verse una casi perfecta coincidencia en sus valores a lo largo de todo el período, es decir, tenemos una sólida información sobre la evolución de la temperatura global en los últimos 170 años.
Se adopta el promedio de temperaturas de 1850-1900 como la temperatura de referencia o temperatura “pre-industrial”. Se entiende que en ese entonces la atmósfera contenía niveles normales de concentración de gases de efecto invernadero (GEI), como el CO2. Es a partir de la revolución industrial cuando la actividad económica dispara un incremento de las emisiones de GEI, particularmente con el uso del carbón, y comienza así a elevarse la presencia de estos gases en la atmósfera.
Como se puede ver en los gráficos anteriores, en el año 2024 se llegó a un aumento de la temperatura promedio global de 1,5°C por sobre el nivel pre-industrial.
Hay muchos modos de “graficar” la evolución de la temperatura de estos 170 años. Si bien el gráfico más preciso es el de las curvas que hemos visto más arriba, hay otras modalidades que facilitan la comunicación con el público. Un ejemplo es el uso de la barras de colores que varían según el valor de la anomalía o el aumento de la temperatura respecto del cero de referencia.

También se utilizan animaciones de diferentes tipos. Esta visualización realizada por la NASA3 se actualiza mensualmente y muestra las anomalías mensuales de la temperatura global en la superficie de la Tierra, y cómo esas temperaturas se desvían de la media de 1951 a 1980.
También es frecuente apelar a la visualización de mapas que permiten mostrar que el calentamiento no se manifiesta de manera uniforme en todas las regiones. Este mapa de la Tierra en 2024 muestra las anomalías de la temperatura global de la superficie, es decir, cuánto más caliente o más fría estuvo cada región del planeta en comparación con la media de 1951 a 1980. Las temperaturas normales se muestran en blanco, las superiores a las normales en rojo y naranja, y las inferiores a las normales en azul.4
¿Qué ha ocurrido en los últimos 2000 años?
Hemos visto que la temperatura tiene un ascenso muy notable en las últimas décadas; la pregunta que surge entonces es: ¿esto no ha ocurrido otras veces? ¿No lo están provocando las variaciones en la radiación solar?
Cuando se busca obtener la evolución de las temperaturas hacia atrás en el tiempo, cuando no existían mediciones instrumentales, se debe recurrir a registros indirectos. La ciencia climática lo ha venido haciendo desde hace mucho tiempo y hay series históricas muy bien consolidadas que nos permiten tener una idea de cómo ha evolucionado la temperatura en el pasado.
El siguiente gráfico proviene del Sexto Informe del IPCC (Climate Change 2021: The Physical Science Basis) en su Síntesis para Decisores (versión en español). Allí se muestran los cambios en la temperatura global o anomalías con respecto al período 1850–1900. La primera parte del gráfico se basa en valores reconstruidos o indirectos (1–2000) y la segunda con los valores observados (1850–2020). Como las temperaturas medidas llegan hasta 2020 en el gráfico del IPCC, me permito agregar un punto naranja al valor de 2024 (1,5°C) lo cual hace más dramático al cuadro.

En el gráfico tenemos los cambios en la temperatura global en superficie reconstruida a partir de archivos paleoclimáticos (línea gris continua, años 1–2.000) y de observaciones directas (línea negra continua, 1850–2020), tanto en relación con 1850–1900 como en promedio decenal. La barra vertical de la izquierda muestra la temperatura estimada (rango muy probable) durante el período de varios siglos más cálidos en, al menos, los últimos 100.000 años, que se produjo hace unos 6.500 años durante el actual período interglacial (Holoceno)5.
El IPCC añade aquí que el último período interglacial, hace unos 125.000 años, es el siguiente candidato más reciente a un período de temperatura más elevada. Estos períodos cálidos pasados fueron causados por variaciones orbitales lentas (multimilenarias). El sombreado gris con líneas diagonales blancas muestra los rangos muy probables de las reconstrucciones de temperatura.
Una discusión en profundidad de esta reconstrucción puede leerse en el "Technical Summary” del Climate Change 2021. The Physical Science Basis y en su Capítulo I “Framing, Context, and Methods” y su Capítulo II “Changing State of the Climate System”.
Ahora, la pregunta que surge es: ¿no hay otros factores naturales que estén provocando esa suba de la temperatura que observamos en las últimas décadas? Obviamente, esa investigación y discriminación de los diferentes factores que influyen en la temperatura global se ha venido analizando históricamente y es el abc de la ciencia climática.
El IPCC sintetiza la incidencia de los diferentes factores en el siguiente gráfico.

La descripción del gráfico que hace el IPCC: “Cambios en la temperatura global en superficie durante los últimos 170 años (línea negra) en relación con 1850–1900 y promediados anualmente, en comparación con las simulaciones de los modelos climáticos de la sexta fase del Proyecto de Comparación de Modelos Acoplados (CMIP6) correspondientes a la respuesta de la temperatura a las fuerzas impulsoras humanas y naturales (marrón) y solo a las fuerzas impulsoras naturales (actividad solar y volcánica, verde). Las líneas de color continuas muestran la media de varios modelos, y las sombras de color muestran el rango muy probable de las simulaciones”.
Cuando se simula en los modelos de comportamiento climático la incidencia únicamente de los factores naturales, principalmente radiación solar y actividad volcánica, la temperatura no registra una tendencia a la suba, solo variaciones interanuales. Cuando se incorpora el efecto de los GEI emitidos por el hombre, se produce una clara tendencia a la suba que coincide perfectamente con los valores medidos.
Se pueden identificar diversas fuentes de información que realizan esta determinación de la incidencia de los diferentes factores que afectan la temperatura de la Tierra. El siguiente gráfico está tomado del Carbon Brief y muestra, tal vez con más claridad que el gráfico del IPCC, puesto que muestra cada factor por separado con su incidencia en la temperatura.
Las temperaturas medias globales de la superficie están tomadas de Berkeley Earth (puntos negros) e influencia modelizada de diferentes forzamientos radiativos (líneas de color), así como la combinación de todos los forzamientos (línea gris) para el período comprendido entre 1850 y 2017. Para más detalles y los métodos utilizados, recomendable el artículo de Carbon Brief.
Una discusión en profundidad de esta discriminación de factores que inciden en la temperatura puede leerse en el "Technical Summary” del Climate Change 2021. The Physical Science Basis, en su Capítulo II “Changing State of the Climate System” y en su Capítulo III “Human Influence on the Climate System”.
A modo de síntesis
Se está produciendo una suba sostenida de la temperatura global muy marcada en las últimas décadas. El año 2024 ha sido el más cálido del que se tenga registro, llegando a estar 1,5°C por sobre los niveles pre industriales.
Cuando se reconstruye la evolución de la temperatura en el pasado, podemos ver que en los últimos 2.000 años la temperatura pre-industrial ha sido relativamente estable. Esto pone de manifiesto que la anomalía de las últimas décadas es particularmente inusual.
Cuando se analizan los diferentes factores que inciden en la temperatura global, no existen otros factores naturales, como ser la variación en la radiación del sol o la actividad volcánica, que expliquen el actual calentamiento global. Sólo se explica y se correlaciona con el efecto que producen los GEI en la atmósfera.
El aumento de la presencia de GEI en la atmósfera correlaciona con las emisiones de origen antropogénico de los mismos.
En el gráfico 6 se indica un rango de anomalías (0,1°C - 1,0°C) que se registraron durante varios siglos a lo largo de los últimos 100.000 años. Aun así, son anomalías que quedan por debajo de la actual suba de 1,5°C.
En un próximo artículo vamos a explorar qué dice la ciencia para períodos más lejanos a los últimos 2000 años, porque es allí donde podemos poner en perspectiva lo que está ocurriendo y comprender mejor la dimensión del riesgo.
Luego seguimos,
un abrazo
Cali Villalonga
Se trata de mediciones instrumentales directas.
En el comunicado se señala que “la OMM recurre a múltiples fuentes de datos para brindar una evaluación de la temperatura que permita monitorear el clima a escala internacional y proporcionar información fidedigna para el proceso de negociación de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Los conjuntos de datos proceden del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), el Servicio Meteorológico del Japón (JMA), la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de los Estados Unidos, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos, la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office) en colaboración con la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia (HadCRUT) y Berkeley Earth”.
Crédito: Estudio de Visualización Científica de la NASA
Crédito: Estudio de Visualización Científica de la NASA
El IPCC utiliza diferentes términos para indicar la probabilidad de un resultado, entre ellos:
Prácticamente seguro: 99–100% de probabilidad
Muy probable: 90–100% de probabilidad
Probable: 66–100% de probabilidad
Casi tan probable como improbable: 33–66% de probabilidad
Improbable: 0–33% de probabilidad
Muy improbable: 0–10% de probabilidad
Excepcionalmente improbable: 0–1% de probabilidad






